sábado, 28 de noviembre de 2015

Inteligencia artificial: ¿Hacia dónde nos lleva?

La mente procesa la información la codifica, la almacena y la recupera como un ordenador, visto desde este aspecto nuestro cerebro es el hardware sobre el que corren los programas que nos permiten hablar ver, hablar o escuchar. Cuando en los años cuarenta se pusieron a funcionar las primeras computadoras hizo imaginar a muchos: “Mañana las máquinas conversarán con nosotros”. La industria de las computadoras no dejó de evolucionar y, de pronto, aquellos enormes aparatos con grandes cintas se volvieron pequeños y mucho más fáciles de operar. Un día ya tenían un monitor y un teclado para comunicarnos con sus circuitos y hoy están por todos lados, volviéndose indispensables.

Desde el siglo XX, el ser humano intenta reproducir el antiguo mito de la creación. Así como, según la Biblia, Dios creó a Adán y a Eva para no estar solo, ahora nosotros quisiéramos crear compañeros a nuestra imagen y se mejanza. Que nos sean útiles y podamos interactuar con ellos de una forma cercana. Pero, los robots dejaron de ser ficción en los años ochenta, cuando brazos gigantes que se movían obedeciendo un programa predeterminado, desplazaron a los obreros en las fábricas automotrices de Japón. Y aunque la robótica tiene el objetivo de poner a las máquinas a trabajar en todas las áreas posibles, esto es caro y complicado.

La inteligencia artificial (IA) puede definirse como el medio por el cual las computadoras, los robots y otros dispositivos realizan tareas que normalmente requieren de la inteligencia humana. Por ejemplo, la resolución de cierto tipo de problemas, la capacidad de discriminar entre distintos objetos o el responder a órdenes verbales. La IA agrupa un conjunto de técnicas que, mediante circuitos electrónicos y programas avanzados de computadora, busca imitar procedimientos similares a los procesos inductivos y deductivos del cerebro humano. Se basa en la investigación de las redes neuronales humanas y, a partir de ahí, busca copiar electrónicamente el funcionamiento del cerebro.

Se han hecho cuantiosas predicciones de lo que la aplicación de las técnicas de IA traería en el futuro; algunas podrían ser realidad en poco tiempo y otras parecen francamente especulativas. Por ejemplo: En el terreno de las computadoras personales, la velocidad de un procesador será enorme y no podremos agotar su memoria, que podremos ver doblados al español con una voz idéntica a la de los actores. Quizá ya no sean necesarios los monitores. La red Internet, que llegará a nuestra casa a través del cableado óptico, transportará inmensas cantidades de información que serán cargadas en nuestra computadora en décimas de segundo. Las imágenes aparecerán instantáneamente y nos reiremos de la época en que una página tardaba hasta 10 minutos en “bajar”.

Los estudiantes tendrán cada vez más clases virtuales en las que accederán directamente a los bancos de información de la universidad y se comunicarán con sus maestros sólo para resolver dudas o exámenes. Pronto los robots comenzarán a desplazar al personal que nos atiende detrás de las ventanillas. Una máquina podrá perfectamente cambiarnos un cheque y resolver de manera satisfactoria las dudas sobre nuestro estado de cuenta.

Los edificios “inteligentes” serán comunes. Al llegar a casa la puerta se abrirá con el sonido de nuestra voz. Sensores dispuestos en cada rincón encenderán la luz de la habitación a la que entremos y dejarán a oscuras la que ha quedado sola, ahorrando electricidad. La temperatura también será regulada por la computadora central para ofrecernos un clima privado a nuestro gusto. Verbalmente activaremos la televisión, el aparato de sonido o cualquier otro electrodoméstico conectado a nuestra ama de llaves cibernética. Es muy probable que en pocos años, robots cirujanos realicen complejas intervenciones utilizando el instrumental quirúrgico con la precisión de una impresora.


Al parecer la inteligencia artificial promete un mundo fantástico, pero ¿realmente lo será? No sabemos a ciencia cierta cuál será el futuro de la humanidad, pero sí sabemos que indudablemente cambiarán las relaciones de producción y quizá de comunicación. Es altamente probable, que se agrave aún más el problema del desempleo; que se transformen radicalmente los conceptos de ocio y tiempo libre; que cambien las relaciones laborales entre patrones y trabajadores; que haya una revolución aún mayor en cuanto al acceso a la información y que se agudicen las diferencias entre países hacedores de tecnología y de aquellos históricamente dependientes. Es casi seguro que la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico subsecuente estarán al servicio de una minoría. 

viernes, 23 de octubre de 2015

¿Qué es ser un Estudiante en Línea?

Millan Martínez, S. (2014)
Actualmente el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han venido a transformar la manera de cómo interactuamos y aprendemos; por ejemplo con la creación de escuelas virtuales en las que podemos seguir con nuestros estudios desde casa o lugar de trabajo. Sin embargo, esta modalidad presenta retos y desafíos para el estudiante en línea.
Antes de hacer énfasis en esto, mencionaremos brevemente las etapas y evolución de la modalidad abierta y a distancia.
Etapa 1. Enseñanza por correspondencia:  (finales siglo XIX, principios del siglo XX):   Los medios disponibles eran los materiales impresos y los  servicios postales, su característica principales era la unilateralidad, es decir el alumno se encontraba solo.
Etapa 2. Enseñanza multimedia (1960): Los medios disponibles para el aprendizaje eran era el teléfono, la televisión y recursos audiovisuales. El aprendizaje se basaba en instrucciones.
Etapa 3. Telemática (1970): Ligada a la evolución de las tecnologías de la información y a inserción de las telecomunicaciones como el CD-ROM.
Etapa 4. Enseñanza Colaborativa basada en internet (1990) Recursos que pueden ser  enviados a través de la web y se clasifican en sincrónicos (chat, videoconferencia) y asincrónicos (correo electrónico, foro de discusión).
En un entorno virtual no hay lugar para el aprendizaje pasivo y dirigido sino que el alumno se convierte en un agente activo de su propio conocimiento. La etapa 4 da lugar al surgimiento de la educación en línea, la cual propicia el cambio de alumnos a estudiantes.
La Educación a distancia se basa en un dialogo didáctico mediado entre docentes y estudiantes  ubicados en espacios diferentes y que se caracterizan por:
  • Actitud Proactiva
  • Compromiso con el propio aprendizaje
  • Conciencia de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias
  • Actitud para trabajar en entornos colaborativos
  • Metas propias
  • Aprendizaje autónomo y autogestivo

Esto conlleva a diversos retos entre los que destacan:
  • Dejar atrás el aprendizaje dirigido
  • Evita memorizar y repetir el conocimiento
  • Dejar atrás los entornos competitivos
  • Gestión y  administración del tiempo
  • Destrezas comunicativas.

El desafío más grande probablemente será convertirse en un alfabeto digital. Es; identificar las necesidades de la información trabajar diferentes códigos y fuentes, manejar la sobrecarga de información, organizar la información y usarla eficazmente.
Algunos de los mitos relacionados con la educación en línea son:
  • Es fácil y sencillo estudiar en línea solo hay que estar  en la computadora y ya
  • No hay que leer nada basta con copiar y pegar la información
  • Como no me conocen físicamente, puedo dejar de estudiar en cualquier momento

Ahora ya identificas los elementos primordiales para enfrentarse a esta modalidad y lo que implica ser estudiante en línea. El verdadero Aprendizaje no se basa en consumir ideas o información sino en apropiarte del conocimiento.

Fuentes de información
  • Bautista, G., Borges, F., & Forés, A. (2006). Didáctica universitaria en Entornos Virtuales de Enseñanza-Aprendizaje. Madrid: Ediciones Narcea.
  • Cabero Almenara, J., & Llorente Cejudo, M. (2008). La alfabetización digital de los alumnos. Competencias digitales para el siglo XXI. Revista portuguesa de pedagogía, 7-28.
  • García Aretio, L. (2014). Bases, mediaciones y futuro de la EaD en la sociedad digital. Madrid: Editorial síntesis.
  • Ortíz, J. R. (1998). La educación a distancia en el umbral del nuevo paradigma telemático. Recuperado el 19 de Agosto de 2014, de http://goo.gl/TNEVsb
  • Palacios-Jiménez, N. M. (2005). Un panorama de la educación a distancia. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 461-463.